
Esta noche se ha dado el pistoletazo de salida al 55 Festival de la Canción de Eurovisión, que este año se celebra en Düsseldorf, Alemania. Una nueva edición de ese gran evento televisivo, que tanto amor y odio despierta. Un festival que se mueve entre lo kistch, lo infame y lo tremendamente divertido. No me digáis que no es una buena combinación.
Empezaremos con los cinco países que van directamente a la final, los Big Five (anteriormente conocidos como los Big Four), ergo aquellos paises que más dinero apoquinan a la UER y por lo tanto más contribuyen a esto de Eurovisión. En los próximos días os daré mis impresiones sobre la primera y la segunda semifinal y el domingo (o el lunes, a más tardar) os daremos un repaso general sobre lo que ha dado de sí esta edición.
Y ya puedo adelantar algo: que, de momento, la calidad musical de este año no es tan ínfima como la de otros años y que no vislumbramos ningún favorito claro. Pues al lío, que es lo que importa.
ALEMANIA: Lena - Taken By A Stranger. Quizás la canción más interesante de todas las canciones a concurso. Una delicada pieza electrónica, tejida a base de beats cristalinos, que rememora a los primeros Goldfrapp o a la sueca Lykke Li. Una auténtica rareza en el festival que desesperará a muchos, pero que milagrosamente no va mal en las apuestas. Una de nuestras favoritas. 7
ESPAÑA: Lucía Pérez - Que me quiten lo bailao. Un tema que es, ante todo, un desastre. Plana, cutre, boba y rematadamente ridícula. La versión definitiva queda algo mejor con el aderezo de arreglos celtas, pero aunque la mona se vista de seda... Lo va ha tener muy, pero que muy difícil para destacar. Pero quizá por ser tan estúpida y simplona logra caer en gracia a los europeos, pero no, no, viendo la nefasta puesta en escena de los ensayos, esto es un NO rotundo. 0
FRANCIA: Amaury Vassili - Sognu. El tal Amaury tiene buena voz y la melodía de la canción es bastante correcta. El problema de esta balada tan estándar es que acaba ahogada en un mar de indiferencia por su exceso de correción. Lo mejor: que está escrita y cantada en provenzal, toda una novedad (lamentablemente). 5
ITALIA: Raphael Gualazzi - Madness Of Love. Notable y muy interesante. Italia regresa a Eurovisión en plena forma. Dejando atrás sus eternas (y aburridísimas baladas) la propuesta sorprende por introducir acordes de jazz en el festival y por ser una canción muy bien compuesta y ejecutada. Otra de nuestras favoritas. 7
REINO UNIDO: Blue - I Can. Un tema dubitativo, que no se decide entre la electrónica y la balada rock y que acaba por resultar totalmente inocua (y por consiguiente olvidable) . Una pena porque las melodías vocales podrían dar para más (y no están del todo mal). Si hubieran potenciado el lado más electrónico, aunque sea en su versión más choni, hubiera estado mucho mejor. Un estilo de boyband totalmente anacrónico y pasado. 4

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